Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Bandera de Alemania  Escudo de Alemania

Principal Arriba

Música
 

 

Principal
Arriba

Principales Exponentes:

Ludwig van Beethoven

Ludwig van Beethoven Keverich (1770-1827), compositor alemán de música clásica, uno de los más grandes y admirados de todos los tiempos.

 Ludwig van Beethoven

Se le considera como el principal precursor de la transición del clasicismo al romanticismo. Entre sus obras destaca la Novena Sinfonía, cuya musica ha sido establecida como Himno de la Unión Europea (UE).

Sus primeros años

Nació en diciembre de 1770 en la ciudad alemana de Bonn en el seno de una familia humilde; no se conoce la fecha exacta. Su abuelo Ludwig, de Malinas, se estableció en Bonn hacia 1733 y llegó a ser maestro de capilla del príncipe elector. Sus padres, Johan van Beethoven y María Magdalena Keverich, tuvieron siete hijos, de los cuales sólo tres sobrevivieron.

El joven Ludwig demuestra un innegable talento musical y sus avances en el dominio del piano, los llevan a dar su primer concierto a los ocho años. El Elector Maximiliano Franz, noble acaudalado y poderoso, ve en él una promesa y lo apadrina, dándole trabajo como organista suplente. Esta labor le exige dedicación total: el joven Ludwig, ve transcurrir toda su infancia y adolescencia consagradas a la música, sin juegos ni amigos, “tutelado y en un ambiente familiar nefasto, factores todos ellos que influirían en su carácter rebelde y romántico”.

A los once años Beethoven ya era violinista de una pequeña orquesta de teatro, y a los trece sustituyó a su maestro en el órgano de la iglesia.

La aventura de Viena

Beethoven encuentra una vía de escape a la presión familiar en 1787, cuando, con 17 años de edad, marcha a la capital austriaca apoyado por su Elector, quien sufraga los gastos que demanda el viaje y lo más importante, lo convence de sus posibilidades de éxito. Durante este viaje sus ilusiones sufren un duro golpe cuando a las pocas semanas, fallece su madre por hambre y se ve obligado a regresar a Bonn. En esta ciudad alemana Beethoven encuentra un cuadro desolador: su padre se encuentra en paro por su alcoholismo y es incapaz de cuidar a sus hermanos menores. El joven Ludwig asume la responsabilidad y se ve obligado a mantener a su familia tocando el violín con una orquesta y dando clases de piano, durante cinco años.

De aprendiz a maestro

En 1792, el Elector vuelve a financiar su nuevo viaje a Viena, ciudad en la que permanecerá el resto de su vida componiendo sin descanso, enamorándose trágicamente y sufriendo un mal terrible para él, particularmente: la sordera. En Viena, recibe clases del célebre compositor Haydn y de Salieri, el maestro de Mozart.

Con 25 años de edad, da a conocer sus primeras obras importantes: tres tríos para piano y tres sonatas para piano, entre éstas, “Patética” y “Claro de Luna”; además de lo anterior, ofrece su primer concierto público como compositor profesional. Toda Viena le ofrece una gran acogida a su música, en especial la corte, la nobleza y la iglesia. Por esa época se desliga de Haydn, con el que no concuerda musicalmente, pero que a pesar de esto, dedica tres tríos para piano. Secuencialmente, recibe clases secretas de Schenk y del organista de la corte Albrechtsberger y deja de componer para la nobleza y para la iglesia, para hacerlo para él. Su música inicial, fresca y ligera, cambia para convertirse en épica y turbulenta, muy acorde con los tiempos revolucionarios que vivía Europa.

Éxito y sufrimiento

Muy pronto Beethoven dejó de necesitar de los conciertos y recitales de los salones de la corte para sobrevivir. Los editores se disputaban sus obras, además, la aristocracia austriaca, avergonzada por la muerte de Mozart en la pobreza, le asigna una pensión anual. Pero, mientras por un lado había resuelto sus necesidades económicas, por otro lado, vivía asustado por la pérdida de sus capacidades auditivas; debido a ello, se entrega a una febril actividad creadora, a la par de sus penalidades personales producido por dos desengaños amorosos.

Beethoven no llegó a casarse nunca. El gran amor de su vida fue Antoine von Birkenstock, casada con Franz Brentano. Desde muy joven, a los 26 años, empezó a notar los síntomas de una sordera, que más adelante sería total. A pesar de ello siguió componiendo, y una de sus más famosas obras, la Novena Sinfonía, la compuso cuando ya se había quedado completamente sordo. La tragedia de su prematura sordera le causó un enorme desánimo, agravado por la muerte de su hermano y su decisión de acoger a su sobrino en contra de la voluntad de su cuñada.

El final de una vida trágica

Los últimos años de su vida los pasó Beethoven casi totalmente aislado por su sordera, relacionándose solamente con algunos de sus amigos a través de los "Cuadernos de conversación", que le sirvieron como medio de comunicación cuando ya era del todo sordo. Murió en Viena a los 57 años de edad como consecuencia de una neumonía. Más de 20.000 personas, entre las que se encontraba Schubert, gran admirador suyo, asistieron al entierro. En toda la ciudad aquel día no se abrieron las escuelas.

En su escritorio de trabajo, se encuentra el Testamento de Heiligenstadt, redactado en 1802, en donde explica a sus hermanos el porqué de su amargura, “que gran humillación experimentaba cuando alguien estaba a mi lado oyendo desde lejos la flauta mientras yo, por el contrario, no podía oír nada… tales situaciones me llevaron al borde de la desesperación y faltó muy poco para que acabara con mi vida. Sólo la fuerza del arte me retuvo”. También se encontró una desgarradora carta de amor dirigida a su “amada inmortal” a la que llama “mi ángel, mi todo, mi yo”. La identidad de esta dama sigue generando discusiones hasta el día de hoy.

Su obra

En su prolífica trayectoria musical, Beethoven dejó para la posteridad un legado apabullante: nueve sinfonías, una ópera, dos misas, tres cantatas, treinta y dos sonatas, cinco conciertos para piano, un concierto para violín, un triple concierto (para violín, violonchelo, piano y orquesta), diecisiete cuartetos de cuerda, diez sonatas para violín y piano, cinco sonatas para violonchelo y piano, e innumerables oberturas, obras de cámara, series de variaciones, arreglos de canciones populares y bagatelas para piano.

Sinfonías

Sinfonía No. 3

Beethoven había cumplido los 30 años de edad cuando presentó su Primera Sinfonía, fascinando a sus contemporáneos por su frescura y originalidad. En 1803 da a conocer la Segunda Sinfonía, en re mayor, cuya alegría contrasta con la tristeza que vivía el autor. Dos años más tarde Beethoven rompe todos los moldes clásicos con su Tercera Sinfonía, en mi bemol mayor. Dedicada en principio a Napoleón I, la “Heroica” dura tres veces más que cualquier sinfonía de la época, agranda la orquesta y anuncia la llegada del Romanticismo. Todo lo anterior difiere de su Carta Sinfonía, en si bemol mayor, que en 1806 recupera el brío de sus dos primeras composiciones sinfónicas. En 1808, Beethoven compone la colosal Quinta Sinfonía. Por esta época su febril creación, hace que el mismo año aparezca la Sexta Sinfonía, en fa mayor, conocida como “Pastoral”, cuyos movimientos evocan escenas campestres. Cuando a fines de julio de 1813 llegó a Viena la noticia de la batalla de Vitoria, Johann Nepomuk Mälzel le encargó la composición de una sinfonía con motivo de este hecho. Se trata del op. 91 "Wellingstons Sieg" o "Die Schlacht bei Vitoria" o "Siegessymhonie". La Séptima Sinfonía, en la mayor, aparece ese mismo año y, pese a su carácter épico, Richard Wagner la califica como “apoteosis de la danza” por su ritmo y lírica. Al año siguiente, en 1814, Beethoven concluye la Octava Sinfonía, en fa mayor, cuya brevedad, que apenas llega a los 24 minutos, no eclipsa la grandeza y elaboración que a esta altura había dejado patente. En 1824, por último, Beethoven se consagra con su Novena Sinfonía “Coral”.

Oberturas

Las diez oberturas de Beethoven son piezas cortas que, posteriormente, serían ampliadas y trabajadas para su incorporación en obras mayores. Se trata de composiciones cerradas y uniformes que expresan emociones e ideas llenas de heroísmo. Por ejemplo, la obertura “Coriolano” ilustra musicalmente el drama homónimo de Shakespeare, y “Leonora Nº 3” es una de las cuatro oberturas escritas para la ópera “Fidelio”. De idéntica valía son “Prometeo” y “Egmont” siendo esta última un buen ejemplo de composición “beethoveniana”, que se pude definir como “música vigorosa que empieza de forma fragmentaria, cobra un componente épico a medida que avanza y finaliza en apoteosis”.

Conciertos

Cada concierto de Beethoven es distinto al anterior, y en ello radica gran parte de su éxito con la música orquestal. Beethoven apuesta por un piano más melódico que contundente, contrario a la tendencia de la época. Quizá el más famoso sea el Concierto para piano no. 5 “Emperador”, de 1809, en donde el virtuosismo y el sinfonismo combinan a la perfección. El Primer y Segundo Concierto para piano destacan por su concepción alegre, mientras que el Concierto para piano Nº 3, de 1801, es de una amplitud y calidad incomparables. Por su parte, el Concierto para piano Nº 4, de 1808, apuesta por la profundidad lírica. En cuanto a los conciertos en los que participan más instrumentos, hay que señalar el Concierto para violín, la sinfonía “La victoria de Wellington” y el Triple Concierto para violín, violonchelo, piano y orquesta, en donde Beethoven sustituye el sinfonismo por un entretenimiento al gusto de la época.

Piano solo

Ópera y música vocal

El genio de Beethoven, se centró sobre todo en la música orquestal, compaginándola con la música de cámara y para piano. También intentó desarrollar obras vocales, aunque con suerte muy diversa. Por ejemplo, su única ópera escrita, “Fidelio”, revisada desde 1805 hasta 1814, fue considerada un fracaso el día de su estreno, a pesar que en ella se incluían las cuatro oberturas “Leonora”. Era una ópera sinfónica que quería transmitir los ideales revolucionarios del Romanticismo, pero fue incomprendida por sus contemporáneos.

La celebrada “Misa Solemnis”, escrita en 1818, su segunda obra para la Iglesia Católica, es un canto de fe a Dios y a la naturaleza del hombre, y es una de las obras más famosas de Ludwig van Beethoven, que la compuso por encargo de su alumno, el archiduque Rodolfo, nombrado en esa época arzobispo de Olomouc.

Ludwig van Beethoven, también escribió numerosos “lieder”, arias, coros y cánones, así como un ciclo de melodías, una cantata y el oratorio “Cristo en el monte de los Olivos”, en 1803.

Johann Sebastian Bach

Johann Sebastian Bach (21 de marzo de 1685 - 28 de julio de 1750) fue un músico y compositor del periodo barroco de la música erudita (mal llamada "música clásica"). Se le considera uno de los compositores más grandes e influyentes de la historia de la música. Muchas de sus obras reflejan una gran profundidad intelectual, expresión emocional y, sobre todo, un altísimo dominio técnico.

Su vida

Nació en Eisenach (Turingia), en el seno de una familia de músicos. La madre de Bach murió cuando él tenía 9 años de edad. Un año más tarde murió su padre Johann Ambrosius Bach, que era músico de la ciudad y le había enseñado los rudimentos de la música. Se fue a vivir y estudiar con su hermano mayor, Johann Christoph Bach, 16 años mayor que él, por entonces organista de Ohrdruff. De él aprendió Bach a tocar el órgano y la composición.

En 1703, a los dieciocho años, Bach accedió a una plaza de organista en Arnstadt gracias a su dominio del instrumento. Cuatro años más tarde se trasladó a Mühlhausen, donde se casó con su prima Maria Barbara Bach. Allí escribió también sus primeras cantatas. Sólo un año después, en 1708, fue nombrado organista de la corte, y en 1714 director de orquesta en la corte del duque Wilhelm Ernst, en Weimar.

De 1717 a 1723 Bach fue maestro de capilla en la corte del príncipe Leopold de Anhalt-Köthen. En 1720 murió su primera esposa, y un año más tarde se volvió a casar, esta vez con la cantante Anna Magdalena Wilcke. A partir de 1723 y hasta su muerte Bach fue cantor en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig. Llegó a ser invitado a la corte de Federico II el Grande en Sans Souci. Murió en 1750, después de una intervención fracasada en el ojo. Bach fue quedándose ciego, hasta perder totalmente la vista. Actualmente se cree que su ceguera fue originada por una diabetes sin tratar.

Bach encabezó una familia numerosa. Tuvo 7 hijos de su primer matrimonio y 13 del segundo. Tres de sus hijos que tuvo con su segunda esposa se convirtieron en compositores respetados por derecho propio. Entre ellos se cuentan Wilhelm Friedemann Bach (1710-1784), Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788, de quien Mozart tenía una muy buena opinión) y Johann Christian Bach (1735-1782). Sin embargo, la confianza que Bach puso en uno de sus hijos mayores tuvo tristes consecuencias después de su fallecimiento. El hijo perdió para siempre varias Pasiones compuestas por su padre (que quizá ahora serían tan apreciadas como la Pasión según san Mateo y la Pasión según san Juan. Si no hubiese sido por el cuidado que tuvo Carl Phillip Emanuel en conservar los manuscritos de su padre, el mundo podria haberse visto privado de una buena parte de las obras maestras de Bach.

En la época de su vejez, cuando la gente se refería a Bach lo hacía pensando en su famoso hijo Carl Phillip. En las generaciones que siguieron a Bach, sólo los compositores y músicos conocían su obra. Así, por ejemplo, Haydn, Mozart y Beethoven tuvieron un gran aprecio por las obras de Bach.

Su obra

Entre las características sobresalientes de Bach se encuentra su dominio de complejos e ingeniosos contrapuntos. Llevó a su culminación el género de la fuga en su obra El clave bien temperado, que consiste en 48 preludios y fugas, un preludio y una fuga para cada tonalidad mayor y menor. Otro trabajo importante es El arte de la fuga, que quedó incompleto a su muerte. Compuesto con la idea de que fuese un conjunto de ejemplos de las técnicas del contrapunto, El arte de la fuga consta de 14 fugas con diferentes formas, pero todas con el mismo tema básico.

También revisten gran interés sus conciertos, que Bach compuso basándose en la forma de los conciertos de Antonio Vivaldi (1678-1741), compositor y violinista italiano contemporáneo suyo (unos siete años mayor que él). Así, por ejemplo, los Conciertos de Brandenburgo se caracterizan por estar dedicado cada uno a un grupo diferente de instrumentos solistas.

La iglesia de Santo Tomás en Leipzig

Bach escribió mucho de su música para la iglesia luterana. En particular sus cantatas fueron compuestas para las misas dominicales, y sus pasiones para las ceremonias de Viernes Santo.

Además de las ya citadas, otras obras célebres de Bach son las Suites para orquesta, las Suites para violonchelo, los Conciertos para violín y la Misa in si menor.

El reestreno de la Pasión según san Mateo el 11 de marzo de 1829 por Mendelssohn dio un gran impulso a la divulgación de la música de Johann Sebastian Bach.

El registro de las obras de Bach fue elaborado por Wolfgang Schmieder. Se conoce por las siglas "BWV", que significan Bach Werke Verzeichnis ('catálogo de obras de Bach'). Bach tuvo numerosos alumnos y estudiantes a lo largo de su vida. Entre ellos se cuenta a Johann Friedrich Agrícola.

Johannes Brahms

Johannes Brahms (7 de mayo de 1833 - 3 de abril de 1897) fue un compositor alemán de música clásica romántica.

Inicios

Nació en Hamburgo, hijo de un contrabajista, que le dio sus primeras lecciones de música. Pronto Brahms se reveló como pianista aventajado, por lo que, siendo aún adolescente, contribuyó a los gastos familiares con el dinero que ganaba tocando el piano en restaurantes, bares e incluso burdeles, así como también dando clases.

Brahms dio recitales de piano en público pero no tuvo el éxito deseado, aunque más tarde tocaría él mismo en los estrenos de sus dos Conciertos para piano. Comenzó a componer y durante un tiempo tampoco consiguió que el público mostrase interés por sus obras. En 1853 realizó una gira de conciertos con un músico afamado en aquella época. Durante el viaje tuvo ocasión de conocer a Franz Liszt y a Robert Schumann. Este último, además de compositor era editor de una revista prestigiosa de música, y atrajo la atención de los críticos y empresarios de música sobre el jóven Brahms, lo que contribuyó notablemente a que Brahms se convirtiese en un compositor conocido y apreciado.

A través de Robert Schumann, Brahms conoció también a su esposa, Clara Schumann, una pianista muy conocida por aquel entonces que también componía alguna obra, y con la que estableció una larga y profunda amistad, que tuvo rasgos de amor platónico.

Traslado a Viena

En 1862 Brahms se instaló con carácter definitivo en Viena, donde se dedicó por completo a la composición. Durante casi 30 años compuso obras musicales que han llegado a formar parte del repertorio esencial de la música clásica romántica, y que ya durante la vida de Brahms fueron acogidas muy favorablemente, de forma que se le consideró como uno de los grandes compositores de su época. Su primer éxito importante lo tuvo con Un Requiem alemán, una gran obra coral. La acogida dispensada por el público le animó a iniciar la composición de su Sinfonía nº1, que tardó diez años en escribir. Acabada en 1876, compuso sus otras tres sinfonías en el transcuros de los ocho años siguientes.

A la edad de 57 años Brahms decidió abandonar la composición. Sin embargo, no fue consecuente con su decisión, ya que unos años de su muerte compuso todavía algunas de sus mejoras obras, como las dos Sonatas para clarinete y las cuatro Canciones serias.

Muchos han considerado a Brahms como sucesor de Beethoven, y su primera sinfonía fue apodada décima sinfonía de Beethoven. Además de las ya citadas obras, compuso otras también muy apreciadas, como el Concierto para violín y diferentes Variaciones, género que cultivó con especial maestría. Fue prolífico en la composición de música de cámara y de piezas para piano sólo, así como de Canciones.

Como la mayoría de los compositores rómanticos, Brahms veneraba a Beethoven, quien ejerció una marcada influencia en él. Pero también sintió una gran admiración por los grandes compositores de la época clásica, Mozart y Haydn. Coleccionaba primeras ediciones de sus partituras y autógrafos, e incluso editaba partituras de las obras que se representaban habitualmente. Su identificación con la música del periodo clásico fue tanta que incorporó a muchos movimientos de sus obras las formas de aquella música. Por ello a Brahms se le considera el más clasico de los compositores románticos.

En su trabajo Brahms fue un perfeccionista. Una muestra de ello es el hecho de que tardase tantos años en acabar su primera sinfonía. Algunos expertos opinan que esa sinfonía en realidad no fue la primera, ya que la primera no había llegado a salir a la luz por no sentirse Brahms satisfecho con ella. Lo que es cierto es que Brahms rompía con cierta frecuencia nuevas composiciones que no estaban a la altura de sus exigencias.

Como persona Brahms fue amante de la naturaleza. En sus paseos por los bosques que rodean Viena llevaba siempre caramelos que repartía entre los niños. Hacia los mayores era más bien hosco, aunque sus amigos le apreciaban sinceramente. Brahms nunca llegó a casarse. Murió a los 64 años de edad en Viena, como consecuencia de un cáncer de hígado.

Richard Wagner

Introducción

Richard Wagner (Leipzig, actual Alemania, 1813 - Venecia, Italia, 1883) Compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán.

Aunque Wagner prácticamente sólo compuso para la escena, su influencia en la música es un hecho incuestionable. Las grandes corrientes musicales surgidas con posterioridad, desde el expresionismo hasta el impresionismo, por continuación o por reacción, encuentran en él su verdadero origen, hasta el punto de que algunos críticos sostienen que toda la música contemporánea nace de la armonía, rica en cromatismos, en disonancias no resueltas, de Tristán e Isolda.

Vida y obra

La infancia de Wagner se vio influida por su padrastro Ludwig Geyer, actor, pintor y poeta, que suscitó en el niño su temprano entusiasmo por toda manifestación artística. La literatura, además de la música, fue desde el principio su gran pasión, pero el conocimiento de Weber y, sobre todo, el descubrimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven lo orientaron definitivamente hacia el cultivo del arte de los sonidos, aunque sin abandonar por ello su vocación literaria, que le permitiría escribir sus propios libretos operísticos.

De formación autodidacta, sus progresos en la composición fueron lentos y difíciles, agravados por una inestable situación financiera, la necesidad de dedicarse a tareas ingratas (transcripciones de partituras, dirección de teatros provincianos) y las dificultades para dar a conocer sus composiciones. Sus primeras óperas –Las hadas, La prohibición de amar, Rienzi– mostraban su supeditación a unos modelos en exceso evidentes (Weber, Marschner, Bellini, Meyerbeer), sin revelar nada del futuro arte del compositor.

Hasta el estreno, en 1843, de El holandés errante, no encontró el compositor su voz personal y propia, aún deudora de algunas convenciones formales que en posteriores trabajos fueron desapareciendo. Tannhäuser y Lohengrin señalaron el camino hacia el drama musical, la renovación de la música escénica que llevó a cabo Wagner, tanto a nivel teórico como práctico, en sus siguientes partituras: El oro del Rin (primera parte de la tetralogía El anillo de los nibelungos) y Tristán e Isolda. En estas obras se elimina la separación entre números, entre recitativos y partes cantadas, de modo que todo el drama queda configurado como un fluido musical continuo, de carácter sinfónico, en el que la unidad viene dada por el empleo de unos breves temas musicales, los leitmotiv, cuya función, además de estructural, es simbólica: cada uno de ellos viene a ser la representación de un elemento, una situación o un personaje que aparece en el drama.

No sólo en el aspecto formal fue revolucionaria la aportación wagneriana: en los campos de la melodía, la armonía y la orquestación –con el uso de una orquesta sinfónica de proporciones muy superiores a las que tenían las habituales orquestas de ópera–, sino que también dejó una impronta duradera. Su gran aspiración no era otra que la de lograr la Gesamtkunstwerk, la «obra de arte total» en la que se sintetizaran todos los lenguajes artísticos.

Relaciones personales

Sus ideas tuvieron tantos partidarios como detractores. Uno de sus más entusiastas seguidores fue Friedrich Nietzsche a quien le unió una cercana amistad que terminó con una separación definitiva. También fue cercano al rey Luis II de Baviera, gracias a cuya ayuda económica, el músico pudo construir el Festspielhaus de Bayreuth, un teatro destinado a revivir la música de J. S. Bach, cuya complejidad superaba con mucho la capacidad técnica de las salas de ópera convencionales; ahora está destinado exclusivamente a la representación de sus dramas musicales.

En 1876 se procedió a su solemne inauguración, con el estreno del ciclo completo de El anillo de los nibelungos. Años antes, en 1870, el compositor había contraído matrimonio con la hija de Franz Liszt, Cósima, con quien había mantenido una tormentosa relación cuando ella aun estaba casada con el director de orquesta Hans von Bülow. Wagner dedicó los últimos años de su vida a concluir la composición de Parsifal.

  

 

Envíe un mensaje a mariamercedesmb@hotmail.com con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Última modificación: 31 de May de 2005